Yayoi Kusama, La artista de los lunares

La ciudad de Matsumoto se encuentra en la prefectura de Nagano y es una de las puertas de entrada a los Alpes japoneses, la cadena montañosa que divide la isla de Honshu. En ella nació en 1929 Yayoi Kusama, la fascinante y polifacética artista japonesa a la cual le dedicaremos el post de hoy.

Kusama creció en el seno de una familia de clase media-alta muy conservadora. Su infancia fue muy dura y cuando tenía siete años sucedió algo que la influenciaría mucho su obra ¡Comenzó a escuchar como las flores y los perros le hablaban! En esta época también empezó a sufrir alucinaciones visuales, veía estallidos de luces y los objetos que la rodeaban, brillaban y se rodeaban de relámpagos de luz. Cada vez que sucedían estos episodios, Kusama regresaba corriendo a su casa y dibujaba lo que acababa de ver. Plasmar sobre el papel estas visiones le ayudó a aliviar el miedo que le producían estas alucinaciones y fue el origen de su arte.

En 1956, la artista mantenía correspondencia con Georgia O´Keefe desde hacía algún tiempo y animada por ella y para sorpresa de todos, cogió sus dibujos, unos cuantos dólares y se marcha a Nueva York, donde esperaba vivir de la venta de los sesenta kimonos que llevaba en la maleta. En Nueva York, el epicentro de las vanguardias, se verá inmersa en el expresionismo abstracto, hallando nuevas formas artísticas, convirtiéndose en una de las creadoras más activas e innovadoras. Durante esta época esta época es cuando realiza sus sus icónicos lunares – que Kusama llama “redes de lo infinito”, así como sus “Infinity Mirrored Rooms”

En la década de los 70 regresó a su país, pero el panorama artístico japonés le parece atrasado y deprimente. Esta desilusión que le había provocado el regreso a su país y el fracaso en alguno de sus negocios, le produce una profunda crisis y decide ingresar voluntariamente en un hospital psiquiátrico, pero en los 80 será la década de las grandes exposiciones de Kusama a nivel internacional, culminando en 1993 con su presencia en la Bienal de Venecia, en la que a pesar de no estar invitada, consigue mostrar su composición, “Jardín de narcisos”.

A partir de entonces Kusama realizará diversos trabajos relacionados con la escultura, la producción literaria, de películas y trabajos relacionados con la moda La obra de esta peculiar y brillante artista japonesa no dejará indiferente a sus visitantes, un ejemplo de ellos son sus “Infinity Mirrored Rooms”, salas llenas de espejos y luces donde se ofrece al espectador la ilusión de entrar en un espacio infito, haciendonos ver lo insignificantes y pequeños que somos.

En septiembre de 2017 se inauguró en Tokio en el distrito de Shinjuku, el Museo Kusama, un magnífico espacio en homenaje a la artista, donde se puede apreciar la obra de esta artista inigualable que, a sus noventa años, continúa saliendo a diario del hospital psiquiátrico en el que vive para dirigirse al cercano estudio donde aún trabaja.

Os dejamos un pequeño film de Martín Rietti donde la propia artista se muestra trabajando y nos cuenta un poco más acerca de su vida. ¿Qué os parece la vida y obra de esta artista? ¿La conocíais? Dejanos tu comentario.

Comentarios

  • Pepa
    abril 5, 2019

    Muy interesante

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